viernes, 23 de julio de 2010

Lujo cercano aunque a veces inalcanzable


Os voy a poner un poquico los dientes largos con este nuevo rincón que he conocido. He de decir que es mucho mejor en la realidad y que huele a limón suave. Además, una vez entras en su spa debes estar preparado porque crea adicción. A su lado se encuentra la bodega y el resto no es más que paz y tranquilidad para huir del humo urbano.



Exterior con piscina. Pequeña y grande en una sola.



El restaurante para los banquetes.



Arriba la terraza Chill Out y abajo... las piscinas del spa


El salón nube por la tarde.


No soy comercial de este lugar, de hecho voy a omitir nombre y localización, lo dejo como posible adivinanza. Aunque lo cierto es que el hotel me ha encantado y más por dentro que por fuera.



jueves, 22 de julio de 2010

El sentido de la música


Hay quienes tienen el don de hacer reír, de emocionar, de tocar una melodía, de ser honestos o incluso de ver sin necesitar unos ojos. Yo he conocido esta noche a una persona que guarda todas esas cualidades y una más, su impresionante voz. Serafín Zubiri tiene cinco sentidos, pero reserva el más preciado para noches como la de hoy. El sentido de la música.
Todo comenzó por la mañana cuando pudimos hablar con él de cómo se desarrollaría su actuación, además, aprovechó para contarnos su experiencia en la ciudad en otras ocasiones, su periplo en Eurovisión o incluso la grabación de su tema más conocido para "La Bella y la Bestia". Os aseguro que no tiene nada que ver esa canción eschuchándola en el Spotify y haciéndolo en directo. A muchos de nosotros se nos erizaba el pelo volviendo a escuchar versiones como las de Nino Bravo o The Beatles en su boca y en sus manos. Artistas como Zubiri no necesitan saber cuánta gente acude a sus conciertos, sino el calor que transmite cuando tararea alguno de sus temas, pero, al margen de eso, ya puede una persona cantar como los ángeles si antes de eso no es persona. Y él es grande, no tengo palabras para describir lo que es que alguien consiga que te metas en sus historias, en sus canciones de amor. Y no tener palabras en esta ocasión no es bueno porque se trata de contar con todo detalle, de explicar cada sentimiento por si alguna vez nos pidiese nuestra opinión. Muy pocas veces esta ciudad une a sus generaciones es un conjunto armónico de compañeros. Y Zubiri, con su sentido de la música, lo ha conseguido.




viernes, 16 de julio de 2010

Es tan tarde...


...que se me ocurren miles de cosas. Hacerme unos espaguetis y desayunarlos, al fin y al cabo dentro de nada me tendré que levantar. Ahora recuerdo con más fuerza la pasta de las 7:00 en Salamanca, a veces dura, a veces sin tomate, pero siempre igual de rica.
Ahora en casa me ha sobrado tiempo para descalzame. Es bueno conocer, tener momentos en los que te alegras de tu capacidad de actuación, de relax, de saber cercenar.
No se oye nada. Por eso me gusta este sitio. Sería genial poner ahora mismo la televisión a tope para comprobar cual sería la reacción de mis vecinos o de mí misma. Necesito que algo o alguien me despierte aunque no encuentro el método más adecuado y ahora mismo es prácticamente imposible por mucho que tenga los ojos abiertos. Pero mañana seguro que sigo aquí, en vez de sentada, con el encargo a mis pies de sostener todo el peso de mi cuerpo, con la necesidad de un café de más y de dos copas menos. No me gusta desmaquillarme, pierdo el tiempo. No tengo fuerzas para sacar la ropa a la ventana y que pierda el olor al tabaco que no he fumado y no tengo fuerzas para irme a dormir aunque a la vez me preocupe pensar que cada segundo que estoy aquí sentada está supliendo al sueño. Levanto la vista. Mi hermano está mirándome desde el cristal de un marco, yo misma estoy en el de al lado aunque algo más sonriente y con un abrigo blanco que cualquier madre de los 80 pondría a su hija de dos años.
Por un momento me siento tan bien que agradezco la soledad.
Buenas noches.




miércoles, 14 de julio de 2010

¿Qué podemos hacer en verano si estamos en crisis?

Pues muchas cosas a las que no hace falta decirles "no".

A unas cañas y unos pinchos en una terraza barata... o a uno sólo. A disfrutar haciendo la cena en vez de pedirla y así salir de paseo después. A pasarse la tarde tumbado en la arena y volver al agua y volver a la arena, la cuestión es ponerse moreno sin necesidad de aparatos artificiales. A transmitir como sea, por signos, palabras o sonidos indescifrables. A escuchar y que te escuchen. A ser un poco más feliz. A conocer gente de aquí y de allí. A firmar un contrato.
A acudir a espectáculos gratuitos. ¿A ahorrar? por lo menos durante un tiempo ¿no? A practicar deporte cuando cae el sol. A conformarse con menos estrellas y disfrutar del lugar, no de la marca que tiene la etiqueta. A compartir un helado, una ducha, una cama o una película entre dos. O entre 15. A llenar menos la piscina y apagar más la luz.
A meter los pies en las fuentes. A ir a la biblioteca en vez de a la librería.
Aunque todo eso tiene otro precio, el que cada uno pueda ponerse al decidir con quién disfrutarlo.