Este año me he portado muy bien. Probablemente podía haber sido más buena, siempre se puede mejorar. Por eso quiero pediros disculpas si al mirar por el agujero habéis visto algo que no os haya gustado, además, me comprometo a mejorarlo y pedir perdón a quien haya podido ofender durante este año pasado.
Solamente quiero pediros un regalo: que pueda conservar todo lo que tengo.
Sé que es mucho y sé que si lo pierdo me dolerá. Es difícil cumplirlo, pero sois magos y probablemente intentaréis hacer lo posible por cumplir esta única petición.
En la puerta del sol (de casa, del pub, del trabajo, del restaurante, de la cueva) como el año que fue...
Muy Felices Fiestas, un año increíble y que más de la mitad de los sueños se cumplan (siendo optimista y con una pizca de realidad). Así que elegid bien porque este será el 2011 =)
Había una vez un hombre pobre que sólo se alimentaba de zumo de limón. Para desayunar lo tomaba solo; para comer, con agua y para cenar con azúcar. Un año, debido a la escasez de limones, los precios aumentaron cien veces más y esa fruta se convirtió en un elemento selecto, para los mejores bolsillos.
El hombre pobre se murió de hambre.
Había una vez un limón que, a lo largo de toda su vida, había visto cómo exprimían a su familia para hacer zumo. Por las mañanas solos, por las tardes con agua y por las noches con azúcar. Un año escasearon los limones y él fue uno de los afortunados que sobrevivió.
Acabó siendo exprimido en la casa de un marqués.
A los que son un poco limones, para que no pierdan la esperanza de que, sea donde sea, podrán formar parte de un rico postre o un dulce refresco.
Ordenadores que no encienden y si lo hacen son muy caprichosos o cómo escapar de la incertidumbre de conocer si muchos de los recuerdos podrán desaparecer en un momento, pero no, eso ya no pasa con estas nuevas tecnologías que nos están volviendo locos y además tienen la capacidad de demostrarlo. Eso parece ¿no?
He aquí, al menos, una.
Personas exigentes que exigen a quien se exige mucho, es buena convinación mientras la capacidad física está en forma. Y te invitan a conocer nuevas caras y nuevos escondites de un lugar por el que pasamos cada día y no nos habíamos parado a observar. Somos personas ignorantes, aunque no es malo, cuando se elige conocer algo se está descartando saber otra cosa.
Cafés que no se pueden tomar con las manos llenas, en conversaciones interrumpidas por la rapidez del tiempo que pasa y ya volvemos a nuestros puestos. Y aún no he terminado el postre.
Cintas que se pierden, llamadas que no contestan, ahora sí, ahora más tarde y entre medias alguien que invita a su fiesta, tiene buena pinta, aunque otra llamada deja pensar que quien está detrás quiere mimos de una persona que se fue para siempre.
Personas humildes que cambian su status y se vuelven desconocidas.
Viejos conocedores del séptimo arte con los que da gusto discrepar de películas que resultan geniales después de un día lleno de momentos.
Me arrepiento de haber tardado en escribir aquí, pero este mes pasado ha servido para comenzar a organizar mis ideas para afrontar bien el curso y, en definitiva, un período académico-laboral intenso.
Los medios de comunicación siempre nos han mostrado diferentes facetas de nuestros mayores a lo largo de los años. Sólo hay que echar un vistazo a un periódico local para darse cuenta del trato que muchas veces recibe este sector de la población. Y es que la mayoría de las veces los mayores tienen cabida en un extremo minúsculo de la página con una foto que hace pensar a los lectores que sólo piensan en comer y en fiestas sociales. ¿Quién no ha visto una foto en un periódico que ilustra un baile en un parque lleno de mayores comiendo chocolate con churros?
Aunque la imagen tampoco sea la correcta, el hecho de que los medios dediquen una ínfima esquina del total de un diario a un tema de mayores es, como poco, objeto de análisis y estudio, sobre todo, si tenemos en cuenta de que una de cada diez personas es mayor de 60 años. Algo más que un pequeño módulo se debería dedicar porque sí tienen mucho que decir y comunicar.
Por eso yo, desde que empecé a venir a esta asignatura he intentado investigar si de un año para acá, desde que analizamos diferentes soportes en los medios, había cambiado algo la situación y la presencia de los mayores en los medios. He de decir que me he sorprendido gratamente cómo en varios meses ha habido un cambio para bien aunque todavía de forma muy leve. El número de anuncios de televisión que se emiten en la actualidad cada vez tienen un mayor respeto hacia estas personas y las muestran tal y como son.
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Extracto que han elegido para spot corto tv España.
Sin embargo, todavía hay mucho por hacer y es que si los reportajes son un género muy importante para hacer un reflejo de la realidad, hay ciertos tratamientos que aún no parecen ser del todo correctos. Uno de esos casos es Callejeros y sus diversos temas sobre mayores. Este programa se basa en reportajes de la sociedad a pie de calle y lo emite la cadena de televisión Cuatro. A la audiencia, el programa intenta venderle un producto con un nombre que no se corresponde con las imágenes que realmente da a los espectadores. Los vídeos de estos reportajes están tratados y editados de tal forma que, aunque el tema parezca muy transgresor, el fondo de todo esto es conseguir la carcajada del que lo está viendo, no para reírse con, sino para reírse de.
Pero ahora vamos al tema que he analizado durante estas semanas. Se llama “El blog de Águeda”. Águeda es una persona mayor que comenzó a escribir en un su propio espacio de internet en abril de este año y, a partir de mayo y junio, el programa juvenil de humor Tonterías las justas le ha hecho un hueco en su emisión diaria. Probablemente esto ya lo tenía pensado el programa en su proyecto de emisión, pero no lo ha hecho mal.
Primero, ¿qué es el blog de Águeda y quien es ella?
El blog de Águeda comenzó con vídeos de la autora en su espacio web explicando cómo usar las nuevas tecnologías a los mayores. Después de ver diferentes vídeos para comprobar qué trato se tenía hacia ello, me he dado cuenta que existe una diferencia en el tratamiento con respecto, por ejemplo, a los reportajes de Callejeros, y es que en este caso el humor se basa en reírse con.
Los propios mayores son los protagonistas y actores de los vídeos e intentan sacar la carcajada del espectador de forma sana. Veamos uno de muchos vídeos que tiene Águeda en su blog.
Pero como todo, en este tipo de programas se deberían limar ciertas cosas y si algo se puede cambiar de El blog de Águeda es el lenguaje. No creo que sea necesario utilizar la jerga juvenil o los insultos para hacer más gracia y ese puede ser, probablemente, uno de los aspectos negativos.
Además, todo tiene un límite y, muchas veces, rozan la humillación en la forma de vestir, por ejemplo, al Defensor del Mayor, unos de sus persomajes; y en ese aspecto también se podría suplir con otra serie de chascarrillos sin ser tan explícitos.
A raíz de este blog, Águeda y el resto de mayores que salen en sus vídeos empezaron a tener más presencia en televisión.
Por último, me gustaría añadir un vídeo que refleja el punto de vista de estos mayores en el uso de las nuevas tecnologías. Después de verlo varias veces he llegado a la conclusión de que el objetivo real de este vídeo es hacer una crítica al comportamiento de los jóvenes que muchas veces no nos damos cuenta del daño que puede hacer internet si damos demasiada información confidencial o personal.
En resumen, después del número de vídeos que he visto en el medio televisivo y al hilo de las personas mayores, he de decir que el cambio que se está generando en la sociedad refleja una tendencia positiva a que los mayores tengan su espacio y su forma de expresión hacia la sociedad, pero hay quienes aún los siguen viendo como personas a las que hay que se debe aparcar, sin darse cuenta que realmente son quienes más pueden enseñarnos de la vida. Y si es con humor, mucho mejor.