miércoles, 14 de abril de 2010

Tía, no te saltes el eje

Parece mentira. Hay situaciones que te ocurren a lo largo de la vida que no esperas volver a experimentar de nuevo, por lo menos, no para que te sirvan de tanta utilidad que hasta te toque estudiarlas. Hoy ha sido el caso.
Hace días, El Cuaderno de Lauri me "robó" un vídeo que había publicado anteriormente en una de mis entradas. El cortometraje "Llama ya".
Una de las actrices que aparecen es Esther Rivas y Lauri me confesó que le gustaba mucho cómo actuaba y, a la vez, me recomendó en esa misma entrada otro cortometraje en el que actuaba ella: "Tía, no te saltes el eje".
Esta misma mañana acabo de ver este corto en clase y es que nos toca estudiar precisamente que, si queremos hacer una buena grabación y darle continuidad a lo que explicamos mediante los planos, no podemos "saltarnos el eje", es decir, debemos grabar de tal forma que la posición de las cámaras no superen los 180º dentro de una acción. Qué mejor forma de entenderlo que con este video.
¡Gracias Lauri!







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martes, 13 de abril de 2010

Sol en la ciudad de la lluvia


En muy pocas ocasiones he tenido un capricho especial o preferencia para hacer turismo en una ciudad y no en otra, pero este año pensé que merecería la pena visitar Santiago de Compostela en su año Jacobeo y más en estas fechas que acuden tantos peregrinos y el paraguas no es un complemento para meter en la maleta.
En cuanto al Camino, no se puede querer todo. Y para eso es necesario tener libres, al menos, dos semanas de tu vida. Con tranquilidad.
Cuando era pequeña pude visitar esta ciudad en verano con mis padres, pero apenas me acordaba. Ha sido una pena que la puerta principal de la Catedral estuviese en obras por dentro porque, después de la lata que nos daba nuestra profesora de arte en el colegio con esa portada, no sé si me hubiera perdonado no verla.


Las imágenes en la Puerta Santa. Había una cola enorme de peregrinos y visitantes desde la entrada hasta las escaleras de la plaza de Platerías... todo para abrazar al Apóstol. Me llamó la atención la cantidad de policías y agentes de seguridad que vigilaban el entorno.


La gente ya no sabe qué hacer para ganar unos euros en la calle. Este perro vestido de peregrino ladraba con todas sus fuerzas desde el descansillo de una puerta. Claramente, se notaba que estaba bien atado para que no pudiese escaparse, pero pobrecillo.


El Botafumeiro de la Catedral. Tuve mucha suerte cuando entré a verla, justo en ese momento estaban en misa y no cabía ni un alfiler, pero me encontré de frente con los sacerdotes que se encargan de mover y controlar ese incensario. Justo en ese momento comenzó a moverse de uno al otro lado hasta casi rozar el techo.
Según la historia, este Botafumeiro tenía la finalidad de evitar el olor que desprendían los peregrinos al dormir en la catedral tras sus largas jornadas de peregrinación. Vuela a 25 metros de altura y a una velocidad de 70 kilómetros por hora.


No debemos olvidar los productos típicos de la tierra galega. Es increíble la cantidad de tiendas de alimentación y, sobre todo, de souvenires que uno se puede encontrar cada tres metros.


El gaitero del arco. Creo que pasa allí gran parte de su vida, lo que ocurre es que, a mí me encanta el sonido de la gaita, pero relamente llegaba a producir dolor de cabeza.


Las Marías. Es la escultura más emblemática y más fotografada de la ciudad. También son conocidas como "las dos en punto", eran dos mujeres compostelanas que vivían de la caridad y que transgredieron ciertas normas de conducta de los años 1950 y 1960, eran solteras y vestían y se maquillaban con colores excesivos. Se encuentran en el paseo central del Parque de la Alamenda. Si te adentras a pasear por él, Valle Inclán también te recibirá sentado en un banco.



Hay algunas calles que te hacen sentir claustrofobia.


La mítica y típica concha y la cruz de Santiago.



La Plaza del Obradoiro.


El año Jacobeo siempre se produce cuando la festividad de Santiago Apóstol cae en domingo, es decir, el 25 de julio. Su periodicidad, por lo tanto, es de 6-5-6-11 años porque contamos con años bisiestos. De no ser así, el Jacobeo sería cada 7 años.
Este año se encentra en el segundo número 6 y esto quiere decir que hasta dentro de once años no volveremos a tener un nuevo año Jacobeo. ¿Por qué esperar hasta 2021?
Yo me animaría a visitarlo, Santiago es precioso. Lo que no sé es si con 33 años tendré tiempo y ganas de hacer el Camino. Nunca se puede decir "nunca".


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lunes, 12 de abril de 2010

Lunes de aguas


Nunca había ido antes a los Lunes de Aguas. Normalmente siempre voy a las romerías de mi ciudad el domingo anterior y apenas me quedaban fuerzas para peregrinar de nuevo al día siguiente.
Pero el domingo no seguí la costumbre así que hoy era tiempo de aprovechar y hacer algo que, se supone, debe
hacer todo universitario que se precie en la ciudad del Tormes. Comer y merendar junto al río.
Ha merecedo la pena.

Las vacaciones han merecido la pena. Lástima que sean tan cortas.
Pero, aunque ahora estoy rota y me faltan fuerzas para continuar andando, creo que tengo las pilas cargadas... sólo es cuestión de dormir.



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sábado, 10 de abril de 2010

Placer del verano anticipado


A veces, el principio del verano llega más pronto de lo esperado y es que me encuentro escribiendo en tirantes. En una galería con vistas, con muchas vistas, una mesa de cafetería y, al lado, un armario repleto de libros escritos a varios idiomas.
Despúes de comer hemos decidido pasear por una tarde llena de gente, aunque seguramente la noche se encuentre completamente vacía, menos en los bares. Porque el fútbol siempre mueve montañas, estemos o no de vacaciones.
Además, suenan gaviotas, pero no hay mar... y las campanas de la catedral parecen despertar cada media hora. Es realmente bonito. El aire que anuncia el fresco de la noche parece que se está despertando, pero hay quienes se duermen en la sombras que forman los pequeños árboles que están bajo nuetros pies dentro de un patio que hace las veces de cafetería... y tiene una fuentecita en el centro.

Hay niños y excursionistas. Personas del Imserso que vienen a ver al Apóstol. Boy Scouts. Payasos y gaiteros. Mimos. Sacerdotes. Muchas colas.
Y, por supuesto, peregrinos.
Debería quedarme en esta galería para siempre, pero todo lo que veo desde aquí está esperando que vaya a visitarlo y, aunque haya recorrido mucho, tengo la impresión de que no me va a dar tiempo. Dame unos minutos. Un hombre acaba de entrar en la galería:
-Buenas tardes.

Después de escribir se me ha acabado el refresco, voy a tomarme otro.


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viernes, 9 de abril de 2010

Ilham Mahdi Al Asi


No ha sido portada de ningún periódico, ni siquiera muchos generalistas lo mencionarán, pero una niña de 13 años, Ilham Mahdi Al Asi ha muerto con 13 años en Yemen hace unos días.

En estas zonas existe una costumbre llamada Al Badal, que obliga a la mujer a contraer matrimonio con un hombre, a cambio de que la hermana se este se case con el hermano de ella. Un lío, pero para ellos algo normal. Esta niña fue obligada a casarse por esta costumbre tres días antes de su muerte. Sin embargo, el Parlamento de Yemen aprobó en febrero la introducción de una enmienda a la ley de Asuntos Civiles, que fijó en 17 años la edad mínima para que las chicas puedan contraer matrimonio.

Esta niña tenía 13. Y se ha muerto por una hemorragia en sus genitales.

El Foro Árabe Al Chaqaeq para los Derechos Humanos, que es una organización que defiende a la mujer, se ha posicionado en contra de esta acción porque prefiere que las adolescentes Yemeníes agoten su infancia para prepararse a formar una familia. Esta es una organización. Una. Dice que no es bueno que esta niña se convierta en el símbolo que confirma los riesgos que sufren los menores debido a este tipo de casamientos.

Varios grupos islamistas y clérigos se oponen a la decisión del Parlamento y a las denuncias de estos foros porque, dicen, "prohíbe lo que permite Alá". Y seguramente Alá permita este tipo de casamientos, pero, aunque yo no pueda verlo, seguro que Alá cree correcto que se consume matrimonio más tarde, por lo menos, a partir de que a una mujer le de tiempo a que le baje la regla por primera vez.

La normativa de fijar el casamiento a partir de los 17 aún no ha sido promulgada por el gobierno.



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jueves, 8 de abril de 2010

La importancia de las mayores tonterías

Ya lo decía Da Vinci. Nuestras mayores tonterías pueden ser las más inteligentes.
Sin embargo, nunca se me hubiera ocurrido pensar que algo idiota podría tener buenas repercusiones porque, normalmente, hacer tonterías de las que puedes arrepentirte significa, por ejemplo, prender fuego a tu casa de forma intencionada en un ataque de estrés repentino, conducir después de salir de copas siendo tú el borracho de turno, suicidarte, despertar con un ogro al lado sin acordarse de lo ocurrido horas antes, dejar el trabajo o la carrera, casarse con la persona equivocada, creer en algún político, no tomar precauciones y quedarte embarazada sin quererlo, dejar de luchar por quien quieres, ser infiel, tirar piedras a la gente...
Hay muchas.
Pero otras pueden ser el puente para darte cuenta de que, antes de hacerlas, estabas viviendo en una tontería constante de vida.
Y las más importantes suelen ser además las que parecen insignificantes. Si habéis visto la película Slumdog Millionaire, el concursante de "¿Quieres ser millonario?" no conocía las respuestas por ciencia infusa sino que, a raíz de lo que le había sucedido en su vida, fue capaz de atar cabos para deducir cuál sería la opción correcta.
Con esto quiero decir que, pase lo que pase en nuestras vidas, aunque parezca una bobada, puede servirnos para aprovecharlo en un futuro y aprender de ello.
Yo siempre he sido una persona bastante despistada (con lo que no tengo entre manos) y por eso, mis despistes han hecho que me sucedan situaciones bastante tontas.




Recuerdo una tarde de agosto de hace más de cuatro años. Cuando iba a mi pueblo me olvidé en el autobús una mochila con mis objetos personales y depués de darme cuenta y contactar con la empresa de transportes, la mochila había volado durante el viaje al resto de pueblos de la comarca. A mí no se me ocurrió otra cosa que salir a buscarla en coche con Diego, Raquel y Ángela, que aún no sé cómo se prestaron a esta locura.
Nos recorrimos todos los pueblos de la línea de autobús (no son muy grandes y además siempre hay mirones que conocen de sobra quienes van y vienen) para encontrar a los ladrones; y ya en el último, perdiendo la esperanza, nos hablaron de dos personas que habían bajado y que vivían en una casa alejada del núcleo urbano.
Esa casa estaba en mitad del bosque. Daba miedo.
Poco después de interrogatorios y mentiras por nuestra parte (les contamos que la Guardia Civil venía con nosotros) descubrí que eran ellos quienes me habían robado la mochila. Me la devolvieron, pero, con cara de desearnos matar, nos dijeron que no volviésemos a ese lugar. Creo que aún seguimos amenazados, aunque orgullosos.

Hoy en día sé perfectamente dónde esta ese lugar, pero ninguno de los cuatro hemos vuelto, no sé si por miedo o por falta de oportunidad, pero de esa aventura que para mí, en frío, fue una auténtica tontería, también pude aprender que hay que tener cuidado al buscar una aguja en un pajar.
Porque puede que aparezca.



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